Leyer, llegir, leer, pensar, pensar, pensar, escribir, escriure, escribir, prexinar, imaginar, imaginar

Martín y yo

Martín sabe hacer lo que yo no sé. Martín sabe conectar con las chicas. Entrarles, como se dice vulgarmente. Martín tiene una novia a la que adora, pero le encantan las fugacidades. El instante. Es el cazador que no dispara. El cazador al que le gusta cazar pero no matar. Martín sabe hacerlo, y me arrastra a mi. Pero yo sólo tengo un libro de Historia Antigua. No hay novia. Yo le sigo, y hasta formamos un equipo bueno para eso.

Martín clasifica, instruye, aturde y caza. Mejor dicho, no caza. Para él sólo hay una mujer humana, la suya. Las otras son mujeres piezas de caza, a las que no caza. A Martín le atraen las miradas, las piernas, le atrae el juego, la pasión y las posibilidades que despierta. Martín es fiel a su mujer, a la que adora, porque sabe que podría no serlo. Y yo, con mi libro de historia antigua, vivo en sus cazas la terrible sensación de ser todo lo contrario. Martín es mi pasión. Martín es mi forma de atraer. Martín es todo lo que yo no soy. Y por eso mismo, tengo que dar carnaza a la parte predadora de mi. Más allá de los etruscos. Tan más allá, que en el fondo, uno acaba siempre queriendo lo que no tiene.

Y viceversa.

purnas

Menéame Sábado, 03 de Mayo de 2008 14:42.

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